Selva Negra Baden Baden0

Selva Negra: Baden Baden

  • Alemania

Vista panorámica de Baden Baden, desde el castillo antiguo. (wikimedia commons)Cualquier ruta turística que se quiera realizar por la Selva Negra debería iniciarse en Baden Baden. Sus encantos, sus balnearios, su situación, su clima privilegiadamente suave, la han convertido en lugar de destino de numerosos personajes, desde el emperador romano Caracalla hasta el pianista y compositor Johannes Brahms, pasando por el escritor ruso Fiódor Dostoyevski, Napoleón III, la Reina Victoria o Bismarck.
Vista panorámica de Baden Baden, desde el castillo antiguo. (wikimedia commons)

Baden Baden es una pequeña ciudad de unos 50.000 habitantes, situada en el valle del río Oos, en el distrito de Karlsruhe, dentro del estado federal de Baden-Wurtemberg. Antiguamente se llamaba simplemente Baden, pero para diferenciarla de la región que lleva el mismo nombre, la rebautizaron duplicando el nombre, llamándose así desde 1931.
La iglesia ortodoxa rusa. (wikimedia commons)Fundada por los romanos, sus aguas termales fueron siempre lugar de destino privilegiado. A partir del s. XIX se convirtió en destino importante para la burguesía de toda Europa, lo que hizo que se construyesen lujosos balnearios, un casino, un hipódromo, un teatro, además de numerosos palacetes, que la han convertido en una de las ciudades más características de Alemania. Además, debido a la afluencia de turismo burgués de procedencias tan distintas, se han construido numerosos templos de otras religiones, como la preciosa iglesia ortodoxa rusa, Russische Kirche, de estilo bizantino coronada de una hermosa cúpula dorada, construida en 1880, o la Evangelische Stadtkirche (iglesia evangélica), un edificio de construcción neogótica del siglo XIX, a cargo de los arquitectos Eisenlohr y Lang.
La iglesia ortodoxa rusa. (wikimedia commons)
La magnífica calidad de vida de que ha disfrutado la ciudad, gracias al turismo termal y al casino, considerado uno de los más lujosos de Europa, se refleja en todas partes, desde las construcciones, hasta los entornos.
El casino Kurhaus, el lujo es visible ya en el exterior. (wikimedia commons)El casino, Kurhaus es como se llama, es un magnífico edificio, lujoso y suntuoso, construido a principios del s. XIX por F. Weinbrenner, y cuenta con amplos salones para la vida social de la ciudad, pues en ellos se realizan bodas, bailes, conciertos, galas y un sinfín de actividades.
El casino Kurhaus, el lujo es visible ya en el exterior. (wikimedia commons)
El rio Oos, divide la ciudad en dos partes, y en sus riberas se han estructurado hermosos parques y jardines, como el Lichtentaller Alle, un suntuoso jardín de estilo inglés, con más de 300 especies distintas de árboles, que junto a la Gönneranlage, otro jardín de principios del siglo XX, lleno de hermosas pérgolas y fuentes, constituyen los puntos de encuentro y paseo, tanto de visitantes como de los propios habitantes de la ciudad.
Alrededor de los parques y jardines se han desarrollado las villas, palacetes y hoteles, lujosos y ajardinados, que dan a toda la zona la sensación paradisíaca de paz, tranquilidad y descanso.
El famoso teatro de Baden Baden. (wikimedia commons)Los señores locales eran llamados “Margraves” y residían en un castillo que fue reedificado sobre una anterior fortaleza del s. XIV y por ese motivo lo llaman el “Castillo Nuevo”. Se trata de una construcción renacentista, de estilo sencillo pero con sensación de importante fortaleza.
El famoso teatro de Baden Baden. (wikimedia commons)
La iglesia de la ciudad (Stiftskirche), es un edificio del gótico tardío que perteneció a un convento hasta el s. XIX, en que pasó a convertirse en la iglesia parroquial. Está situada cerca del castillo.
En la parte antigua de la ciudad, su centro histórico, cerca de la Plaza de Roma (Römerplatzt), en el año 1847, se descubrieron los vestigios de unas termas romanas, que van excavando minuciosamente y que no están aun bien señalizadas, pero que se pueden visitar y son testigos mudos de la presencia romana hace 2000 años.
También se pueden visitar las ruinas del viejo castillo medieval del siglo XI, el “Hohenbaden”, que se dejó de utilizar en el s. XV, cuando los margraves construyeron el nuevo castillo.
Otro edificio destacado es el famoso teatro de Baden Baden, un edificio estilo “Belle Epoque”, que recuerda al famoso teatro de la ópera de París, pero que al acceder a su interior, descubres un fascinante mundo de lujo y exaltación, a través de su decoración y pinturas murales, correspondiente al esplendor que siempre ha tenido la ciudad.
Interior de las termas FriedrichsbTambién se puede visitar la Kloster Lichtentahl, una abadía cistercense del s. XIII, que siempre ha estado vinculada a la nobleza local y que cuenta con una notable iglesia.
Interior de las termas Friedrichsb
Y no podemos dejar de lado, evidentemente, lo que la ha hecho más famosa, sus termas, sus aguas, con propiedades terapéuticas y medicinales. Para poder disfrutar de ellas, la ciudad, dispone de diversos balnearios, siendo los más famosos, el Friedrichsbad, con un notable edificio renancentista del s. XIX, que lo convierten en uno de los balnearios más bonitos de Europa, y las modernas “Termas Caracalla”, emulando el nombre de las famosas termas romanas de la capital de Italia, y en honor al emperador que, según dicen, pasaba largas temporadas en Baden Baden, inauguradas en 1985, en cuyo interior se pueden disfrutar de más de 3000 m2 de instalaciones entre piscinas, grutas termales, saunas, spa y toda clase de aparatos en su fitness.
En lo que se refiere a la estancia, hay donde elegir, pero principalmente destacan los lujosos hoteles-palacio, en las zonas ajardinadas cerca del río, y además, la ciudad, cuenta con una amplia red de restaurantes para todos los gustos, donde podremos deleitarnos con ricas especialidades locales o de cualquier rincón del mundo, acompañadas de buenos vinos, bien locales, como el blanco Riesling, de preciada calidad, o importados de las mejores zonas vinícolas.
Baden Baden es un mundo por descubrir, donde, a diferencia de otras ciudades, la naturaleza y la civilización conviven en perfecta armonía, mezcladas, convirtiendo cualquier momento en un instante de paz, de tranquilidad y de bienestar que, difícilmente, se puede hallar en otra ciudad.