Miró y su huella en la ciudad0

Miró y su huella en la ciudad

  • Barcelona

La huella de Joan Miró, artista barcelonés, está plasmada en toda la ciudad, todas los ciudadanos y visitantes se encontrarán con frecuencia con la obra de este artista en los diferente lugares que visiten. Precisamente, su obra es un reclamo que lleva a muchos turistas a visitar Barcelona tras comprar billetes de AVE.

La voluntad de búsqueda y creatividad mironianas salpica con sus colores y formas tan características la ya colorida Barcelona. Un trabajo que se puede apreciar dentro de la Fundació Miró, pero también en las calles de la ciudad, donde se genera la sensación de caminar siempre por una galería de arte.
Uno de esos puntos de encuentro con Miró en el entorno de la ciudad está en la Rambla donde está ubicado el Pla de l’Os, un mosaico del artista que puede verse desde 1976. Era un emplazamiento que Miró conocía bien, cerca de su residencia en Barcelona, la casa que lo vio nacer en 1893, situada en el número 4 del Passatge del Crèdit.

Y es una obra de Miró la que da la bienvenida a los visitantes que llegan por aire a la ciudad. Se trata de un gran mosaico de cerámica que decora la pared de la Terminal B, realizado en 1970 con la colaboración del ceramista Josep Llorenç Artigas. En el mural el uso de los colores primarios y de las formas relacionadas con el mundo de los sueños son inconfundibles. La obra mide 9 metros de largo por 5 de alto.
Un sentimiento similar que el artista plasmó en la escultura “Dona i ocell” (Mujer y pájaro), que se eleva, desde 1983, por encima de las aguas del Parc Joan Miró, bautizado con el nombre del artista pocos meses antes de su muerte.
La Fundació Miró, inaugurada en 1975 en el edificio de Josep Lluís Sert, es el lugar perfecto para recorrer lo mejor de la obra de este artista: esculturas, tapices, cerámicas y pinturas de gran valor que convierten este museo en un lugar de visita obligada.