Maragogi0

Maragogi

  • Brasil

Maragogi está a mitad de camino de Recife y Maceió, es una localidad de pescadores que se destaca por sus piscinas naturales, conocidas como Galés, rodeadas de recifes y corales, (entre 14 y 18 especies diferentes) y a solo 6 km de la playa. La exhuberancia de palmeras que rodean las playas, sus aguas cálidas y cristalinas hacen de éste, un destino tan maravilloso como visitado.

Sus playas tienen olas suaves, arrecifes y arena blanca y fina. Con la marea baja, se forman bancos de arena con piscinas naturales, conocidos como Croas (a 5 km. de la costa) y Galés (a 6km). Balsas y barcos llevan a los turistas hasta allí, los que pueden hacer snorquel o scuba dive o simplemente nadar entre los corales.

Es una villa turística que posee un mar de rara belleza y aguas muy calmas, cuyo tono turquesa varía de acuerdo cada playa, pues cada una tiene su peculiaridad y muchas de ellas son sumamente salvajes. Entre las principales vecinas de Maragogi, se encuentran São Bento, Camacho, Burgalhau, Barra Grande, do Antunes, Dourado, Ponta Mangue y Peroba y en casi todas es posible caminar 200 mts mar adentro con el agua por la cintura. Una barrera de arrecifes frente a la playa forma una variedad increíble de piscinas naturales.

Entre todas ellas quizás la mas urbanizada es sin dudas nuestro destino de hoy en el que luego del atardecer podemos encontramos bares y restaurantes para todos los gustos que ofrecen variedad de pescados y mariscos para saborear junto a una cerveza bien helada. Los fines de semana son un poco más movidos y de jueves a sábado abre una Discoteca que atrae a aquellos a los que le gusta bailar además en su pequeño centro puedes encontrar tiendas de artesanía de gran variedad.
Otras opciones de paseos son navegar el Rio Maragogi, paseos kayak, de bicicleta o caminadas por senderos en la Mata Atlántica. Sin dudas sus arenas son una invitación al relax y el paseo nocturno por la playa bajo el rumor del mar y las hojas de los coqueros agitadas por la suave brisa marina, que hace agradable las noches aún en pleno verano.

Para quienes hayan visitado estas bellas tierras seguro se despidieron con ganas de quedarse a vivir allí. La magia del lugar contagia el alma; por la tranquilidad de quien vive en el lugar y posee la naturaleza como compañera, el sentimiento de franca envidia es más frecuente de lo esperado.

El escenario es de indescriptible belleza, todo adornado por el verde de las palmeras y el azul intenso del mar. El litoral norte es formado por la raridad y la exuberancia de la vida marina, con sus piscinas naturales, formadas por arrecifes de corales.Es un verdadero paraíso, especialmente para los aficionados del buceo, que quedan fascinados con tanta riqueza.