Lhasa, la capital del techo del mundo

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El apodo no está fuera de lugar. El Tibet es una alta meseta que se encuentra a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, y que se encuentra rodeada por unas murallas naturales conformadas por las montañas más altas del mundo.

Su capital, Lhasa, remite a lejanía y aislamiento. Y hay mucho de eso, ya que hasta la ocupación china en 1950, sus habitantes vivían como si estuvieran en la edad media, con un régimen de gobierno símil feudal. Junto a La Meca, Jerusalén, Roma y Varanasi, Lhasa es una de las principales ciudades religiosas del mundo

Sobresale en su capital el Palacio Potala, un castillo blanco de trece pisos y techo dorado, donde los Dalai Lamas vivieron desde el año 631 hasta la ocupación china, y que es una fortaleza que concentra las ceremonias y rituales de los monjes tibetanos.

También encontramos el templo sagrado de Jokhans, y en él un Buda que se trajo desde la India en el siglo VI. Otro de los sitios de Lhasa más visitados por los turistas es el mercado callejero de Barkhor, un laberinto de puestos donde puede encontrar casi todo.

En fin, el estar aislado del mundo es algo que, en Lhasa, pasa a ser más que una simple sensación.