Lijiang

  • China

Esta antigua ciudad del noroeste de la provincia de Yunnan en la República Popular China, no solo tiene su nombre Lijiang, sino también una especie de apodo, se la llama también “Venecia del Este” ganado en buena ley y adjudicado a su ordenado sistema de canales y puentes de excelencia que alcanzan los 800 años de antigüedad. La ciudad cuenta con un total de 300 puentes de piedra construidos en los periodos Ming y Qing; el más famoso es el Gran Puente de Piedra. Las calles, que se encuentran prohibidas para la circulación de los vehículos, están empedradas de forma tradicional, así como también las casas, están realizadas de modo tradicional, pués sus cimientos están construidos en madera y ladrillo, orientadas hacia los cuatro puntos cardinales y siguiendo un orden perfecto que parece haber sido seleccionado y organizado desde el aire, pues su perfección sorprende

Por su excepcional ubicación, y el cordón montañoso que parece rodear en modo protector a la ciudad, no sorprende que hasta hace unos años haya sido un lugar de difícil acceso, por ello ha sabido ganarse la designación de Patrimonio Cultural de la Humanidad, otorgado por la Unesco, pues ha podido mantener hasta hoy en día esa original cultura y conservar casi integra la ciudad antigua de Dayan, centro de la actual ciudad de Lijiang. Ello sumado a que sus calles carecen de tráfico, pues les esta impedido circular por ellas con vehículos, además de contar con viviendas de decoración única que se repite en una y otra y otra más y que consiste básicamente en techos de tejado

Si algo la diferencia de las otras ciudades chinas es que tanto su arquitectura, historia y cultura tienen su origen y actual desarrollo según la tradición de los Naxi, que siguen manteniendo sus costumbres ancestrales. Fue capital del principado de Mexiezhao. Está habitada por los Naxi desde tiempos de la dinastía Yuan. Gran parte de los templos y edificios actuales se construyeron durante las dinastías Ming y Qing, por lo que sus construcciones parecen congeladas en el tiempo, quizás por ello sus calles, que cruzan su extensión no han sido creadas para trasladar los coches, ausentes en sus viejos adoquines, que se van curvando de forma casi imperceptible, diagramando un espiral de color cemento que conjuntamente con sus casas de un piso alineadas a cada lado, con sencillas decoraciones y de bellas puertas y tejados, hacen sin dudas un especial clima memorioso e inolvidable.

A ello hay que sumarle el detalle más característico que no es otro que las aguas cristalinas provenientes de la montaña del Dragón Jade que atraviesa los canales del interior de la ciudad cuan un díos protector que se encuentra presente en cada rincón de la ciudad, llenando el silencio del excepcional murmullo del agua fresca-.

Si bien ha sabido ganar en el año 1997 la declaración de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, la vieja ciudad de Lijiang, sufrió la terrible oleada turística que alteró todo aquellos que la Unesco habría valorado para destacarla, por lo que podemos decir que a causa de la comercialización turística sin límites ni cuidados de este bello rincón del mundo, la UNESCO está considerando retirar a la ciudad la categoría de Patrimonio de la Humanidad, lo que sería un grandísimo error, pues no hay ciudad como esta.

No hay dudas que es un destino imperdible del que traerá grandiosos recuerdos, mas debe recordar, como visitante, que el cuidado del hábitat y paisaje al que arribamos debe mantenerse igual que como lo encontramos, al despedirnos, pues si cada uno de nosotros lo protegemos las futuras generaciones podrán disfrutar tanto como nosotros de tan especial lugar.