La Catedral de la Habana

  • Cuba

Ubicada en la plaza de la Habana vieja, la catedral es una de las reliquias históricas más importantes de la nación cubana. Rodeada de diversos lugares turísticos y de compras, por el simple hecho de pertenecer en esencia, a la plaza central, el sitio es colorido y muy llamativo en sus formas.

Las personas provenientes de otros lugares del mundo se congregan en esta iglesia todos los días para poder deleitarse de la magnífica construcción que data del siglo XVIII. Su belleza es inigualable y su tradición es más que magnífica: Cada domingo se celebran misas católicas y su llenar de personas hacen que el regocijo y las buenas intenciones salgan a flote en el lugar.

Podemos ver, desde la puerta de la catedral, un conjunto de mansiones que la rodean: Estas edificaciones fueron propiedad de marqueses, condes y demás realeza de la conquista española. Estas estructuras pueden haberse levantado en ese lugar desde los años 1700, tiempo similar en el que se empezó a construir el monumento histórico. Es por esto mismo que notaremos la influencia directa de España en las construcciones no solo de esta ciudad sino de toda Cuba.

El arte colonial brota en su interior sin ningún tipo de recelo: lámparas, porcelanas, muebles, vitrales y colecciones de pinturas, harán que nos sintamos en la España del siglo XVII. Por todo esto y por más, la Catedral de la Habana se ha posicionado como la visita obligada de turistas que llegan a la capital de Cuba con la esperanza de encontrar algo nuevo, lleno de historia, magia, cultura, arte y pasado.