La Demajagua al toque de una campana0

La Demajagua, al toque de una campana

  • Cuba

Este  poblado pequeño, rodeado de una zona montañosa y perteneciente a la ciudad de Manzanillo, provincia de Granma, fue declarado Monumento Nacional el 6 de junio de 1978 y actualmente se conoce como Museo Parque Nacional La Demajagua.
Habitado en su mayoría por campesinos que realizan labores agrarias en las vaquerías y centros avícolas cercanos, es reconocido como uno de los lugares más importante de Cuba. Ubicado en el golfo de Guacanayabo, fue el lugar donde Carlos Manuel de Céspedes declaró la independencia de España el 10 de octubre de 1868 bajo las premisas de unidad, libertad, justicia e igualdad: blancos y negros, libres y esclavos.
Ese 10 de octubre, la campana de La Demajagua llamó a su dotacion -libres y esclavos- a congregarse como en los momentos de peligro, aunque en esa ocasión el motivo era otro: un llamado general a la lucha. Así fue como el considerado Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, tras el sonido de la campana liberó a sus esclavos y los invitó a incorporarse a la lucha por la independencia.
De esta manera, La Demajagua, antiguo ingenio azucarero a 13km  de Manzanillo (actual provincia oriental de Granma), recibió, sin proponérselo, el honor de ocupar un lugar relevante en la historia.

El 17 de octubre de 1868, a una semana de proclamada la independencia, el barco de guerra español Neptuno, en represalia por el ademán heroico de Céspedes, bombardeó el ingenio y demás instalaciones del lugar convirtiéndolos en escombros. Pero no conforme con la desolación, desembarcó un grupo de hombres los cuales prendieron fuego a toda el área, castigando despiadadamente el símbolo. Sin embargo, la fiel naturaleza ofreció un jagüey para que preservara el espacio mágico, vital y sagrado del nacimiento de una nación en el concierto de los pueblos libres. El jagüey abraza en su fibroso tronco los restos de la máquina de vapor.
De ese hecho solo nos llegan hasta nuestros días algunos restos del ingenio, destruido por una combinación de factores que van desde la guerra hasta las inclemencias del tiempo, incapaces no obstante de borrar por completo a las enormes ruedas dentadas pertenecientes a su maquinaria y que hoy reposan majestuosas a la sombra de un árbol.
Asimismo la campana, testigo y partícipe de los hechos, figura como un elemento histórico de reconocido valor por las actuales generaciones, objeto de curiosidad e interés para los miles de visitantes que acuden a conocer el pasado de la isla, en perfecta combinación con los atractivos naturales.