La Navidad en Cuba

  • Cuba

Al triunfo de la revolución, la navidad, como cualquier otro evento religioso fue oficialmente prohibida su celebración. Por casi cuatro décadas el 25 de diciembre pasó como otro día cualquiera, salvo para un grupo reducido, quienes, a pesar de todo, mantuvieron su práctica de fe, unos más públicamente que otros.

En 1997, poco antes de la visita del papa Juan Pablo II a Cuba, el gobierno revolucionario declararó feriado este día para que los trabajadores pudieran descansar y disfrutarlo a su gusto.

A partir de ese año, comenzaron a verse otra vez símbolos de la navidad en Cuba. Incluso, a nivel público, en establecimientos comerciales, muy exclusivamente, se volvieron a ver motivos navideños en las vidrieras y en el resto de la instalación. En el mundo religioso, se que retomaban las celebraciones de la Misa del Gallo, que a partir de entonces se convertiría en la más concurrida de las prácticas cristianas de la isla.

En cuanto a las tradiciones culinarias que caracterizan la Navidad Cubana, fueron los propios colonizadores españoles los que introdujeron la cría del cerdo en Cuba, por lo que el tradicional pavo en la cena de noche buena ha sido sustituido, desde hace muchos años, en la mayoría de los casos, por cerdo u otra carne.

El cerdo, puerco o macho asado, como quiera que se le llame, es el protagonista de la escena culinaria de la Navidad cubana. En estos lugares donde se sacrifica el animal y se siguen todos los pasos para su correcta preparación, el día entero es de fiesta.

Los dulces son otro sello de la mesa navideña; turrones de diferentes procedencias, desde los adquiridos en los centros comerciales, de yema, alicante, jijona, frutas y otros; hasta los de producción casera como el dulce de coco, los cascos de guayaba, el boniatillo, la calabacita china, etc.