Puerta Santa

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La Puerta Santa (o Porta Santa en gallego) se encuentra situada en la parte trasera de la Catedral de Santiago de Compostela, y se abre la víspera del Año Santo.

La costumbre establece que se abra desde fuera, en una ceremonia encabezada por las autoridades religiosas para entrar en la Catedral, y que durante el Año Santo permanezca abierta para que peregrinos, turistas y curiosos puedan entrar desde la Plaza de La Quintana.

Parece ser que el deambulatorio alrededor del altar, la propia bajada al sepulcro del Apóstol Santiago (y posterior subida) forman parte de un viaje ritual que representa la peregrinación que finaliza en Compostela. La parte final de ese viaje ritual terminaría entonces con la redención y el acceso a una vida nueva, una salida a la luz simbolizada por la salida del peregrino cruzando una abertura del templo hacia la salida del Sol, semejante a la descrita en el mito de la Caverna de Platón.

La Puerta Santa, sin embargo, no se abre exactamente al Este, lo que parece rebatir esta curiosa teoría. En el lugar donde debiera estar la apertura a la salida del Sol lo que hay es una capilla (la Capilla del Salvador), y la Puerta Santa está desviada varios grados a la derecha.

Pero en realidad la Puerta Santa que vemos hoy en día no es la original. Perdida ya la conexión con la tradición milenaria, la Puerta Santa fue tratada como un elemento constructivo más y desplazada a su lugar actual cuando se quiso edificar la Capilla del Salvador. Lo mismo sucedió en el exterior cuando, por pasar de moda el románico, un muro rectilíneo cerró a la vista el ábside, tapando aún más la luz y creando la falsa Puerta que se puede ver desde la Quintana.

El único vestigio que aún indica la dirección original de salida está en el pavimento, donde un Sol/Estrella simbólico continúa en su lugar y no fue desplazado también a la derecha.