Alsacia: Un puente entre dos culturas

  • Francia

Alsacia, la región más pequeña de Francia, por su situación estratégica, ha sido desde siempre un paso de migración de distintas culturas. Por ello, ha sido fuente de constantes conflictos entre los imperios francés y germánico, pasando a ser de Francia o Alemania en diversas ocasiones a lo largo de su historia . Desde la constitución de la Unión Europea, su capital Estrasburgo, alberga el Parlamento Europeo y otras insituciones de la Unión.

Alsacia, como región, nos ofrece una idiosincrasia especial, debido a la riqueza cultural que atesora por haber sabido escoger lo mejor de las culturas que han desfilado por sus hermosas tierras, combinándolo con sus propias aportaciones.

Dividida en dos partes muy diferenciadas, La Alta Alsacia y La Baja Alsacia, la belleza de sus paisajes y los monumentos que alberga, tanto históricos como contemporáneos, no tienen igual.
La Alta Alsacia es la parte más meridional e incluye los actuales departamentos del Alto Rhin y el Territorio de Bellfort. Sus principales ciudades son, Colmar, la capital, Belfort y Mulhouse. Por su parte la baja Alsacia corresponde al departamento del Bajo Rhin, y sus principales ciudades son Estrasbrugo, la capital, Haguenau, Schiltigheim y Illkirch-Graffenstaden.

Su capital, Estrasburgo, se ha convertido en símbolo de la paz y de la Unión Europea, albergando diferentes instituciones, como el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la oficina del Defensor del Pueblo Europeo, así como también de otros organismos europeos especializados como el Eurocuerpo y el Observatorio Europeo del Sector Audiovisual.

Por otra parte, un viaje a Alsacia nos ofrece innumerables alternativas, desde su incomparable gastronomía que tiene su base en la gastronomía alemana, con su aporte particular, que ha internacionalizado muchas de sus particularidades, como el Choucroute, las tartes flambées o flammekueche, el cocido baeckeoffe o el fleischnackas, mientras que en las fiestas especiales se preparan una gran variedad de galletas y pequeños bizcochos llamados brédalas (fiesta de San Nicolás el 6 de diciembre), así como los pain d’épice (panes de miel con especias), que se distribuyen en los mercados tradicionales de Navidad de Estrasburgo y otras localidades.

Los vinos alsacianos son los más reconocidos de francia, principalmente en sus variedades de vino blanco, y parte de la producción del caldo blanco se destina a la elaboración de vinos con el método Champenoise, creando la denominación de origen AOC Crémant d’Alsace. A su vez, Alsacia es la mayor región productora de cerveza de toda Francia, entre las que destaca por su popularidad la cerveza Kronenbourg.

Otra de las características que hacen de Alsacia un paraje único, es la rica mezcla arquitectónica que se puede encontrar en la mayoría de sus poblaciones, empezando por Estrasbrugo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En cualquier rincón de la región se pueden encontrar edificios de cualquier estilo, debido a las influencias que, desde hace más de 2000 años reciben de Alemania, Francia, Suiza e Italia.