118 islas una ciudad Venecia0

118 islas, una ciudad, Venecia

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Caballos de San Marcos, en el interior de la Basílica.La “Reina del Adriático”, la “Serenísima”, la “Ciudad de los canales”, innumerables son los nombres con que se la ha bautizado a lo largo del tiempo, pero solo tienes que ir una vez para quedar convencido de que vas a volver. Venecia enamora, entusiasma, divierte, encandila, en una palabra, es VENECIA.

Con sus 118 islas, unidas por 400 puentes, sus 6 “sestieres” (distritos), la histórica ciudad de Venecia es única, no existe nada igual ni parecido en el resto del mundo.
Desde Carnaval hasta Navidad, cualquier fecha es idónea para visitarla. No sabría decir cual es la mejor fecha o la mejor razón para ir a Venecia, en cualquier época del año un viaje a esa ciudad se convierte en algo inolvidable, y se me ocurren tantos motivos para emprender esta aventura que lo mejor es que empiece a contar algunos, que no serán todos.
Disfraz típico del carnaval de Venecia.Empezaremos por la primera fiesta importante, el Carnaval. Esta celebración tiene sus inicios en el s. XI, cuando la ciudad se estaba empezando a convertir en una potencia mediterrànea. En el siglo XIII se declara oficialmente como la festividad más importante de la ciudad. A partir del s. XVII nace la tradición de que la nobleza se disfrace y salga para mezclarse con el pueblo. En el s. XVIII se consolida y de durar 10 días, las autoridades decretan su duración en 6 meses, con el objetivo de atraer gente a una ciudad que empezaba a perder su poderío en el mar y los recursos empezaban a escasear, de esta forma se podría decir que Venecia fue pionera en lo de atraer turistas.
Napoleón Bonaparte en 1797, al ocupar la ciudad, decretó la derogación de los carnavales y éstos no se volvieron a restablecer oficialmente hasta el año 1979, que, ante la afluencia masiva de turistas, se empezaron a potenciar de nuevo y se han consolidado como uno de los más importantes y famosos del mundo.
En el período de máximo esplendor, el s. XVIII, que duraba desde el primer domingo de octubre hasta que empezaba la cuaresma, todos los venecianos, fuese cual fuese su clase social, se disfrazaban con el “tabarro”, una especie de capa negra, y la “bauta”, una máscara blanca, y se iniciaba el desenfreno, todo estaba permitido, no se respetaban las clases sociales, el pueblo podía entrometerse en la arsitocrácia y burlarse de las autoridades. La ciudad entera se convertía en un gran escenario, con bailes, canciones y un amor libertino llenaba cada rincón de la ciudad. Con el tiempo los trajes empezaron a diversificarse y cada cual se lo confeccionaba a su gusto e imaginación.
Actualmente el carnaval empieza doce días antes de la cuaresma y termina el martes de carnaval. Durante este período se organizan desfiles y bailes de disfraces a los que acuden todos, desde niños hasta adultos. Los disfraces, ahora, se pueden comprar durante todo el año, pero de cara a las fiestas se abren tiendas solo especializadas en disfraces y en la plaza Campo de San Mauricio se instala una carpa donde los artesanos de las máscaras muestran al público como las confeccionan y las venden. Las máscaras, que reciben el nombre de “maschera nobile”, son auténticas obras de arte, en su mayoría blancas, doradas, plateadas o en combinación de los tres colores, se utilizan acompañadas de espectaculares y coloridos trajes de seda y un sombrero de tres puntas.
La plaza de San Marcos, el punto de encuentro.En cuanto a la ciudad, cuyo casco antiguo y la laguna fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, acumula un importante patrimonio cultural milenario, que nos maravillará en todo su esplendor.
Empezando por el sestiere de San Marcos, el núcleo más importante de la ciudad desde su fundación. donde podremos admirar el Palacio Ducal y la Basílica de San Marcos ublicados en la gran plaza que lleva el mismo nombre del santo. En realidad es el único espacio de Venecia que se puede denominar “plaza” como tal y los venecianos denominan a los otras placitas de la ciudad con el nombre de “campos”. También en la plaza se encuentra “Il Campanile”, la torre que originalmente se construyó para servir como faro y como campanario. En el año 1902 la torre original se derrumbó al ceder la estructura y diez años después se reconstruyó exactamente igual que la original, que con sus 98,5 metros de altura es el edificio más alto de Venecia y ofrece, a quien sube, unas vistas espectaculares de toda la ciudad y sus canales.
Los canales de Venecia, que le han conferido este caráter tan diferencial, son en realidad las calles de la misma. 150 canales la recorren en todas direcciones, mientras que la ciudad en si misma se halla partida por el “Canalizzo”, el Canal Grande, que, formando una enorme “S” invertida, separa 3 “sestieres” a cada lado.
En la parte norte se encuentran los “sestieres” de San Marcos, Cannaregio y el de Castello, mientras que en el otro lado del Gran Canal se encuentran los “sestieres” de Dorsodouro, Santa Croce y el de San Polo. Cada uno de los barrios o sestieres tiene sus propias particularidades que los hacen atractivos e interesantes.
Para desplazarse por Venecia, es muy importante ir acompañado de algún guía o contar con un buen plano detallado, pues es muy fácil perderse en ella. Las direcciones constan del nombre de la calle, el nombre del sestiere y el “número cívico” y los tres a la vez son indispensables para poder ubicar cada sitio en cada momento.
Vista aérea con el Gran Canal en forma de S invertida.
Caballos de San Marcos, en el interior de la Basílica.
Disfraz típico del carnaval de Venecia.
La plaza de San Marcos, el punto de encuentro.
Vista aérea con el Gran Canal en forma de S invertida.