Obra de Miguel Angel en la tumba de Julio II0

Obra de Miguel Angel en la tumba de Julio II

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Todos conocemos la gran trascendencia artística que llegó a tener uno de los grandes de todos los tiempos, siendo este Miguel Angel, artista que habría nacido en Florencia y que tuvo toda una vida destacable en cuanto al arte en su máxima expresión.

Existió una obra de relevada importancia que se le habría encargado por parte del papa Julio II, quien confiaba en la gran creatividad así como también en el trabajo profesional de Miguel Angel, decidió que sea éste el que tenga que fabricar una tumba en donde sus restos reposen en hasta el final de los tiempos, obra que debería ser realizada con gran amor y dedicación según lo solicitado por este Papa; la obra fue iniciada en el año 1505 por parte de Miguel Angel, conociéndose que se la terminó en parte para el año de 1523, ello bajo la decepción así como también la crítica de muchos de sus competidores contemporáneos. Es sin duda una de las piezas más visitadas por los turistas que reservan sus vacaciones en Roma online.

Cuando una obra está muy bien diseñada y también cuenta con el apoyo del que la manda a construir así como también con la aprobación del artista, no hay duda de que la misma debería tener una ejecución eficaz y de acuerdo al gusto solicitado. Ese fue el caso de la obra que le habría mandado a hacer el Papa Julio II a Miguel Angel, quien contemplaba en su mente a una sepultura que debía medir 10 × 7 m, todo ello teniendo que estar rematado con una arquitectura con forma de pirámide de 8 m de altura; en lo más alto de esta pirámide debería estar una efigie del Papa, quien en actitud victoriosa debía estar sostenido por ángeles, aunque bajo él debían haber unas 40 estatuas en tamaño natural.

Todo fue entendido perfectamente por Miguel Angel, aunque este artista se decepcionó grandemente cuando en el momento más importante de la creación de su obra los asesores del Papa lo distrajeron de la misma; debido a ello el artista perdió interés en seguir con la obra y decidió marcharse a Florencia. Con el pasar del tiempo y cuando ya había fallecido el papa Julio II los familiares del mismo le habrían solicitado el reintegro del dinero pagado por adelantado, algo que no concretarse simplemente hubiese terminado en una demanda judicial.